Cristian Guzmán, mentor y emprendedor de Incuba UdeC

“La Universidad debe incentivar la innovación y el emprendimiento”

El empresario y mentor de la incubadora de la Universidad de Concepción, relata como fueron sus comienzos en el mundo del emprendimiento, donde reconoce que si bien la ayuda de incuba fue un empujón inicial, la experiencia y la perseverancia son factores importantes a la hora de independizarse.

Se denomina incubadoras a los artefactos que poseen la humedad y el ambiente necesario para el crecimiento y la reproducción de seres vivos. Sin embargo, existen incubadoras que son organizaciones que se aseguran de entregar las condiciones para acelerar el crecimiento de pequeñas empresas.

Una de estas organizaciones es Incuba UdeC, la plataforma de Emprendimientos Tecnológicos de la Universidad de Concepción, creada el 2002 con la finalidad de impulsar y apoyar a los emprendedores universitarios y de la ciudad que tengan proyectos innovadores de alto impacto y dinámicos.

En la actualidad este centro alberga más de 100 incubados –incorporados el 2016- en los que el equipo potencia su vinculación con el mundo empresarial con el propósito de promover el desarrollo regional y nacional.

Entre los casos de emprendimientos exitosos, se encuentra el de Cristian Guzmán González, Ingeniero Civil mecánico de profesión, socio fundador y gerente de ingeniería de la empresa Ramtun Ingeniería, la que el 2004 partió como incubada.

Cristian Guzmán, mentor y emprendedor de Incuba UdeC

“El año 2000 había terminado mi carrera y estaba estudiando el magister de la misma especialidad y con un colega, Gonzalo Daza, se nos ocurrió armar una consultora de ingeniería. En esa época no sabíamos bien para donde iba el proyecto, pero sabíamos que queríamos ser independientes, entonces un colega nos dijo que existía la incubadora. Conversamos con Marcelo Vergara que era el director en esa época y nos contaron en qué consistía el proceso”, comentó el profesional.

Hoy su empresa ya lleva más de 10 años dedicándose a resolver la problemática de la industria, buscando mejoras y optimizando los procesos y operativas de plantas, a través de mantención, gestión de proyectos y mantención y asesoramiento.

El emprendimiento de Guzmán, fue uno de los primeros que albergó la incubadora, momento en el cual la organización, al igual que su emprendimiento,  estaba dando sus primeros pasos: “A mi socio y a mi nos faltaban serías habilidades para administrar, comunicar y vender. Además, teníamos el concepto errado de que sólo educándonos con cursos de administración íbamos a solucionar nuestros problemas. Entonces, los primeros años de incubación fue mucho prueba y error, o sea, íbamos a reuniones y nos iba mal y no sabíamos por qué. Lo que era formalidad fue muy rápido porque la incubadora nos ayudó a formar una sociedad, nos puso en contacto con los abogados, nos comunicamos con la unidad de propiedad industrial para ver qué cosas de las que estábamos haciendo podían ser protegidas. Lo que nos faltó en esa época yo creo que fue un mentor o más de uno”.

Guzmán actualmente es mentor de dos proyectos de la incubadora: una termodeformadora de plásticos en Concepción y una estación repetidora para radiocomunicaciones, llamada Chaski, proyecto de Innova Cowork. A través del relato de sus experiencias ayuda a los nuevos emprendedores a mejorar sus debilidades: “Hoy soy mentor porque llevo 10 años en esto y además porque hago una parte del trabajo en mi empresa que es la que mejor se hacer que es la de gerente de ingeniería, me encargo de que la empresa le responda técnicamente al cliente que nos contrató con un proyecto como el que el desea, puede ser un diseño en equipo o cálculo de estructuras o fabricación de algún equipamiento en el plazo que el quiere”.

Bajo este contexto, el empresario destaca la importancia de la asignación de roles dentro de una empresa, en la que las habilidades se puedan complementar para sacar el mejor provecho a una iniciativa de emprendimiento. “Cuando hay muchos profesionales del mismo perfil, es muy difícil que puedan desempeñar roles dentro de un proyecto. Uno de los grandes consejos que les damos a los equipos es que busquen a alguien nuevo pero que ojalá sea de otro perfil con habilidades distintas a las propias. La mayoría de los emprendedores iniciales se equivocan en las mismas cosas y tiene muchos paradigmas que hay que derribarlos rápidamente y en eso creo que lo hago bien, porque les doy mi propio ejemplo y eso es más creíble”, comenta Guzmán.

Experiencias y aprendizaje en España

Como parte de una experiencia de intercambio de conocimiento con otros países, el empresario regional viajó a Europa. Estuvo 11 días entre Castilla y León, País Vasco y Alemania, lugares en lo que aprendió lecciones importantes que estableció comparando los de las dos comunidades independientes españolas: “Primero aprendí que las herramientas que ocupan en España en apoyo al emprendimiento no son muy distintas a las nuestras, hay mucha inversión del estado, también mucho capital perdido, pero son conscientes de que hay que meterle muchas lucas al emprendimiento. Me di cuenta que nos parecemos más a los de Castilla y León porque son menos emprendedores, su cultura es más agrícola y les cuesta más asociarse. En País Vasco tienen herramientas similares, pero son súper emprendedores, junto con Cataluña son las comunidades autónomas que más dinero generan para el estado español y para ellas mismas”.

Otra de las observaciones del empresario es la mirada global que tienes estas comunidades “la otra lección es que en España los emprendimientos son siempre globales, o sea, ellos piensan por lo menos en Europa. En Chile nos cuesta desarrollar esta perspectiva, todavía el emprendimiento es para la región o para el país y si hay suerte recién se piensa en exportar. Pienso que es un paradigma que tenemos como sociedad.

Emprendimiento e innovación desde la universidad

El ingeniero rescata la importancia de cambiar los paradigmas de las universidades de nuestro país, en el que no sólo se debería financiar la investigación a modo de publicación científica, sino también incentivar el emprendimiento desde el profesorado. “En Valladolid nos decían que la Universidad para poder desarrollar más Spin-off, que son las empresas que son formadas por los profesores o los alumnos y luego patentan alguna innovación, tuvieron que renovar la plantilla de profesores, tienen profesores muy adultos que su única motivación era publicar, ni siquiera patentar. Luego con el tiempo se empezaron a formar empresas, entonces ellos se dieron cuenta que solo la incubadora por si sola no podía solucionar el problema de la innovación y emprendimiento, por mucho que motive y que haga difusión en las facultades. La universidad debe  hacer cambios e incentivar, junto con la investigación, al emprendimiento y a la transferencia tecnológica. Y esto en Valladolid lo identificaron claramente. Hoy hay que plantear estos temas y superar esta problemática estructural y generar materia prima dentro de la universidad”, comentó el empresario.