Cuatro proyectos UdeC adjudicaron financiamiento Fondef VIU

Desafíos sociales de diversa naturaleza son los que abordan iniciativas de investigación científica y desarrollo tecnológico encabezadas por estudiantes de pre y postgrado.

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Nuevamente, este año la Universidad de Concepción, destacó en la adjudicación del concurso del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico de Valorización de la Investigación en la Universidad, Fondef-VIU, de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, con un 20% de los fondos otorgados a nivel nacional.

Fueron cuatro las iniciativas lideradas por estudiantes de pregrado y postgrado de la UdeC que cumplieron los criterios de esta línea de financiamiento estatal, la que busca promover nuevos negocios o empresas basadas en la investigación realizada en el contexto académico de universidades, privilegiando la colaboración entre alumnos de pre o postgrado e investigadores como profesores guía de los respectivos proyectos.

Este jueves, todos los líderes de proyecto y sus profesores participaron de un taller virtual que dio inicio oficial a las actividades de la segunda etapa de implementación del Fondef VIU, actividad que fue encabezada por la Vicerrectora de Investigación y Desarrollo, Dra. Andrea Rodríguez Tastets, y la Directora Ejecutiva de Incuba UdeC, Beatriz Millán Jara.

"Parte de la misión de la Universidad es apoyar el trabajo que combine las capacidades de nuestros estudiantes con el apoyo académico en la formulación de proyectos que tengan un impacto en la sociedad. Es importante resaltar también que ellos son ejemplos de una nueva generación de profesionales e investigadores, que formarán parte de la comunidad y serán los encargados de innovar en base al conocimiento adquirido y al que ellos mismos ayuden a descubrir. Es fundamental que sientan que están llamados a generar nuevos espacios, a transformar el mundo, pues ese es un rasgo que debe distinguir a los estudiantes de esta Universidad", indicó la Vicerrectora Rodríguez.

“Para nuestra Universidad y, en particular para nuestra incubadora es una gran noticia saber que nuevamente somos líderes en este tipo de proyectos, dado que las empresas de base tecnológica están despertando un interés cada vez mayor en todas las agendas de política pública, porque se trata de conocimiento que se puede aplicar para el desarrollo de nuevas tecnologías con fines productivos, con un impacto social y económico importante, a través de la transformación de lo que se desarrolla en el laboratorio, en un proceso, producto o un servicio innovador y con alto valor agregado”, manifestó, en tanto, Beatriz Millán.

Proyectos ganadores de gran impacto

El estudiante de Ingeniería Civil Biomédica (Facultad de Ingeniería), Sebastián Moyano Olivares, dirige el proyecto “Guante háptico para la rehabilitación de pacientes con secuelas motoras en extremidad superior”. La propuesta busca desarrollar “un sistema de rehabilitación compuesto por un guante integrado a un software, un casco de realidad virtual y una base de datos" para la rehabilitación de pacientes secuelas motoras, derivadas de un accidente cardiovascular (ACV), primera causa de hospitalización en mayores de 65 años y la segunda causa de mortalidad prematura en Chile. “El tratamiento temprano es esencial para una rehabilitación exitosa”, explica Moyano acerca de la pertinencia e impacto social del proyecto y agrega que “el uso de realidad virtual es relativamente nuevo en el área de la rehabilitación, pero se ha ido integrando con éxito en los distintos tratamientos, mostrando mejoras notables en la realización de los ejercicios por parte de los pacientes”.

El sistema descrito incluye un guante de respuesta táctil que busca “restringir la movilidad de los dedos índice y medio del usuario mediante motores”, mientras que el software virtual diseñado estará compuesto de distintos ambientes interactivos, con los cuales el paciente interactuará, a través de la realización de diversos ejercicios. Además, “el sistema generará información de registro y control, que permitirá al especialista evaluar el progreso del paciente y modificar los ejercicios”, en virtud de los resultados de rehabilitación deseados”, detalla Moyano.

Por su parte, Leonardo Ortega Rivas, recién egresado de la carrera de Bioquímica (Facultad de Farmacia), lidera el proyecto Desarrollo y caracterización de IFN-a1 como adyuvante molecular asociado a una vacuna de subunidad contra IPNV para salmonicultura, que surge de su tesis de pregrado y cuenta con el patrocinio de la empresa VeterQuímica. “Estuve trabajando con un interferón, un tipo de molécula del sistema inmune de los salmones, que tiene una serie de propiedades que lo hacen un posible ingrediente extra para una vacuna. La idea es generar una nueva formulación en base a lo ya existente, sumándole el interferón que desarrollamos nosotros y ver si mejora la inmunidad celular y humoral en salmones in vivo”, detalla el investigador sobre este proyecto, que presenta un importante potencial de escalabilidad dado que “el mercado objetivo son las empresas que producen formulaciones vacunales para la salmonicultura y, además, las empresas salmoneras”.

Para esto, el proyecto incluye el desarrollo de un spin off que permita la comercialización de la nueva fórmula y el desarrollo tecnológico asociado, “dado por la transferencia de licencias tecnológicas a diversos mercados, además de la propia venta del adyuvante a laboratorios farmacéuticos que desarrollen este tipo formulaciones”, explica Ortega. “En los últimos años ha habido grandes brotes de enfermedades virales, para las que aún no se ha desarrollado muy buena respuesta por parte de los laboratorios”, destaca y explica que este modelo, una vez probado, puede ser utilizado en el desarrollo de otras vacunas que aborden diversas patologías, lo que tendría un impacto social relevante dado que “la salmonicultura es un sector productivo muy relevante en nuestro país, el segundo productor de salmones en el mundo”.

Paola Lagos Muñoz, estudiante del Magíster en Bioquímica Clínica e Inmunología (Facultad de Farmacia), encabeza la iniciativa Infartgen: Kit para la predicción de infarto agudo de miocardio a través de una plataforma de base genética personalizada, que busca contribuir a un diagnóstico oportuno de esta patología, una de las primeras causas de muerte en Chile y en el mundo. “Esto puede explicarse, en parte, por la falta de herramientas para definir riesgo inmediato de infarto agudo de miocardio (IAM). Por lo tanto, se ha buscado métodos adicionales como, por ejemplo, el uso de los marcadores genéticos”, detalla Paola y explica que “estudios epidemiológicos muestran que siete polimorfismos de un solo nucleótido (SNPs) están asociados con aterosclerosis, isquemia miocárdica y enfermedad arterial coronaria (CAD). La configuración genotípica de estos SNPs puede generar dos haplotipos diferentes; uno denominado "de riesgo" que se relaciona con una mayor probabilidad de desarrollar IAM, en comparación con el otro haplotipo denominado "sin riesgo"”.

En síntesis, este proyecto busca “identificar el riesgo presente en individuos, tengan o no tengan factores de riesgo cardiovascular, avanzando así, a contar con una herramienta que marque una diferencia para efectivamente disminuir las tasas de infarto en población chilena”. Para esto, lo primero es desarrollar este kit “que es una herramienta no invasiva, la muestra de ADN será obtenida de manera fácil y los resultados estarán disponibles en un corto tiempo y a costo razonable” y validarlo clínicamente.

Finalmente, el proyecto dirigido por Yadiris García Almanza del Doctorado en Ciencias con mención en Química (Facultad de Ciencias Químicas), busca identificar en el agua la presencia de Microcistina-LR, compuesto tóxicos producido por cianobacterias que pueden afectar a plantas, peces, insectos y mamíferos, incluidos los humanos. “Se espera generar un kit comercial tipo ELISA, donde se reemplacen los anticuerpos naturales utilizados convencionalmente, por nanopartículas poliméricas altamente específicas o anticuerpos sintéticos, permitiendo la detección específica de la Microcistina-LR”, explica la investigadora, acerca de este proyecto llamado ELISA basado en anticuerpos sintéticos para la determinación de la toxina Microcistina-LR en agua, que busca abordar el desafío que presentan las toxinas, “sustancias conocidas por deteriorar la calidad del agua y afectar negativamente la salud de los seres vivos, generando efectos negativos a nivel ambiental, social y económico”, explica Yadiris.

Esto representa un importante desafío científico, dado que, según explica la investigadora, “una de las metodologías analíticas usadas para determinar la presencia de Microcistina-LR en el agua, es el método ELISA, la cual es una alternativa poco accesible, ya que el uso de anticuerpos naturales lo hace que sea altamente costoso y de difícil implementación. Junto con esto, los anticuerpos provienen de animales, lo cual también genera rechazo por grupos de opinión y protección”. El kit se desarrollará en el Laboratorio de Impresión Molecular y Química Forense de la UdeC, lo que potenciará el desarrollo de diversas “actividades de investigación y producción, tales como la optimización de las condiciones para obtener experimentalmente y producir nanopartículas poliméricas”.