Isolcork: Innovación penquista en ascenso

“Emprender viene de familia. Al menos, siempre hemos tenido la motivación de innovar”, dice Pablo Palma, quien junto a su hermano Mario, son los fundadores del emprendimiento penquista, Isolcork.

Pablo es Ingeniero Constructor y Mario es Ingeniero Comercial, ambos ex alumnos de la Universidad del Bíobío, quienes a través de experiencias laborales comenzaron a detectar ciertos problemas en las condiciones de habitabilidad y confort de las viviendas.

“Por medio de mi trabajo pude conocer que las condiciones de aislación térmica, ventilación, control de humedad y del vapor interior, terminan por afectar la calidad de vida de los moradores, debido a la ineficacia de los materiales, que en su mayoría no son impermeables ni respirables”, cuenta el Ingeniero Constructor.

Frente a este problema, de la mano con la innovación y la tecnología, los jóvenes supieron detectar una oportunidad en materia de edificación sustentable y eficiencia energética. Así fue como en 2011 comenzaron a idear un revestimiento creado a partir de un material ecoamigable, transpirable, impermeable y duradero: el corcho.

“El corcho es conocido como el mejor aislante natural que existe, un producto que no baja de los 0, ni sube de los 30 grados, ya que el 90% del producto es aire, lo que permite disipar el flujo de calor de las viviendas”, explica Mario.

La motivación por innovar

Siguiendo este enfoque, el 2013  lograron adjudicarse el fondo Capital para el Emprendimiento  Innovador (CEI) en etapa semilla, con el  cual se unieron a la incubadora de la Universidad de Concepción. “En un principio veíamos a la incubadora como lejana, porque pensamos que apoyaban a otro tipo de proyectos, y a lo mejor lo de nosotros no era lo indicado, pero ese es el típico paradigma que la gente tiene antes de llegar. Su apoyo fue fundamental, desde ayudarnos a creer en nuestro emprendimiento, hasta ordenarnos con la parte financiera”, dice Mario.

Al poco andar materializaron su idea en el producto final, el Corcho proyectado. El único revestimiento integral ecológico de la industria, por ser su compuesto por un 90% corcho granulado y molido, que al mezclarse con otros aditivos, crea una pasta que se aplica inyectada con aire comprimido a cualquier tipo de sustrato.

Ese mismo año lograron establecerse como empresa y comenzaron la comercialización del producto a nivel nacional. Sin embargo, admiten que el camino no siempre es color rosa y que emprender no es fácil. “Es una lucha constante con la motivación del día a día, con el tiempo personal y con los costos. Ser amantes del riesgo y tratar de seguir siendo creativos es crucial, es lo que nosotros continuamos haciendo, porque cuando se ven materializados los objetivos, aparece la recompensa”, explica Pablo.

Pablo y Mario junto al producto final: Corcho proyectado para revestimiento

Cada paso, una experiencia

“Chile tiene una plataforma de emprendimiento increíble, existen muchos recursos destinados a esto, cosa que no pasa en otros lugares. El problema es que la gente los desconoce, y como el lado monetario es definitorio en el emprendimiento, prefieren no seguir”, dice Mario.

Los hermanos saben muy bien esto, ya que a la fecha han logrado adjudicarse nueve fondos concursables, lo que les permitió hacer mejoras a su producto, aumentar las ventas y comenzar la internacionalización.

“Actualmente el 90% de nuestros negocios se están cerrando en Santiago, pero estamos constantemente viniendo a concepción. Ya estamos vendiendo nuestro producto en Colombia, y acabamos de firmar con una empresa Argentina”, cuenta Mario.

Los desafíos para estos hermanos no son pocos, por lo pronto, la prioridad es buscar más presencia en el extranjero, por lo que ya fijaron un viaje en agosto para buscar oportunidades de expansión en México junto a Massisa Lab.

La trayectoria de Isolcork y su historia de emprendimiento será reconocida por Corfo, como uno de los casos de éxito en el encuentro nacional de emprendimiento e innovación, Creo en Chile, donde los emprendedores relatarán a los asistentes cómo llegaron a ser Isolcork.